La vivienda es propiedad de la cooperativa y cede el uso por tiempo indefinido a la persona. Es un derecho heredable y transmisible. Si un cooperativista muere, los herederos pueden ejercer el derecho de uso o recibir el dinero aportado actualizado según los criterios convenidos. Si alguien abandona la cooperativa recibe asimismo el dinero aportado.

 Este sistema de propiedad, por tanto, permite conservar el capital. La posibilidad de dejar una herencia, sigue siendo fundamental para las personas mayores.

 Es un modelo que dificulta la especulación y mantiene los precios dentro de un rango razonable.

 

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